Cada año, al finalizar las vacaciones y el verano, se renueva el sufrimiento de los miembros de la comunidad marroquí residentes en el extranjero en el puerto de Tánger-Med, la principal puerta de entrada que atraviesan miles de compatriotas que regresan a sus lugares de trabajo en Europa. La escena de aglomeraciones, la espera durante largas horas y los trámites lentos se ha convertido en una pesadilla recurrente que persigue a quienes vienen a pasar unas vacaciones tranquilas con sus familias en su país de origen.
Estos ciudadanos, que son verdaderos embajadores de Marruecos en los países de la diáspora y contribuyen de manera activa al desarrollo económico del país a través de sus remesas, merecen un trato que corresponda a sus sacrificios y su posición. En lugar de que el puerto de tránsito sea una estación de salida cómoda después de unas vacaciones, se transforma en una nueva prueba que aumenta el agotamiento del viaje y deja un impacto negativo en nuestra imagen como país y en nuestro sistema de servicios.
Lo curioso es que este sufrimiento no es nuevo, sino que se repite cada año a pesar de la claridad del problema, lo que genera preguntas sobre las causas de su persistencia: ¿es por falta de personal calificado? ¿O por deficiencias en la organización y planificación previa para las temporadas de alta demanda? ¿O por una infraestructura insuficiente para absorber tal volumen de viajeros en periodos de tiempo limitados? ¿O simplemente se trata de negligencia y burocracia administrativa que impiden ofrecer un servicio adecuado?
Aunque la mayoría de los emigrantes ya superaron esta experiencia y regresaron a sus trabajos, la pregunta sigue vigente: ¿hasta cuándo continuará este problema? ¿Es razonable que la imagen de Marruecos siga asociada a este sufrimiento anual que podría evitarse?
La situación requiere una intervención urgente y decidida por parte de las autoridades. Es necesario encontrar soluciones prácticas y duraderas, no simples parches temporales, que incluyan el refuerzo de la infraestructura, el aumento de carriles y de personal de pasaportes y aduanas durante los picos de afluencia, la adopción de sistemas digitales avanzados para acelerar los trámites y la organización de los cruces mediante protocolos claros que respeten la dignidad del viajero y garanticen su seguridad y la de su familia.
El país valora los sacrificios de sus ciudadanos en el extranjero, y hoy el gobierno está llamado a traducir este reconocimiento en acciones concretas. Resolver los cuellos de botella en el puerto de Tánger-Med no es solo una mejora del servicio logístico, sino un mensaje de aprecio y gratitud hacia la comunidad marroquí, así como una inversión en la imagen de Marruecos, que merece situarse entre los países que respetan a sus ciudadanos y les ofrecen servicios de alta calidad incluso en el momento de la despedida.