La localidad de Zniyed, perteneciente al municipio de Arbaa Ayacha, en la provincia de Larache, acogió la clausura de la decimocuarta edición del Festival Internacional de Equitación “Mata”, tras varios días de actividades que combinaron patrimonio, cultura y desarrollo, convirtiendo la zona en un destino que atrajo a visitantes procedentes de distintas regiones de Marruecos y del extranjero.

El evento contó con la presencia de personalidades oficiales, representantes de los sectores económico y cultural, así como delegaciones internacionales que acudieron para descubrir este singular legado vinculado a la historia de la región de Yebala, considerado una de las manifestaciones ecuestres tradicionales más antiguas del Reino.

Durante los días del festival, los visitantes disfrutaron de un variado programa que incluyó exposiciones de productos locales y artesanía tradicional, ofreciendo a los expositores la oportunidad de mostrar sus capacidades y promocionar sus productos, además de servir como espacio de encuentro e intercambio de experiencias entre participantes de diferentes regiones.

Las veladas artísticas organizadas con motivo del festival registraron una gran afluencia de público, con miles de asistentes que acudieron a los distintos espacios para disfrutar de actuaciones y espectáculos que aportaron un ambiente festivo a esta cita, convertida ya en una referencia anual dentro del calendario cultural nacional.

Más allá de su dimensión festiva, el festival también sirvió para dar a conocer el potencial natural y cultural de la región, contribuyendo a dinamizar la economía local mediante una importante actividad comercial y turística que benefició tanto a la población como a los profesionales del sector.
La decimocuarta edición volvió a demostrar la capacidad del Festival “Mata” para combinar la preservación del patrimonio con la apertura al mundo, atrayendo a participantes y visitantes de diversas culturas y promoviendo los valores de diálogo y convivencia que siempre han caracterizado este acontecimiento.
Con el cierre de esta nueva edición, el festival continúa consolidando su papel como un puente entre el pasado y el presente, utilizando la equitación tradicional como una forma de celebrar y difundir la identidad marroquí ante un público cada vez más amplio.