Las palabras imaginarias que Abdelmadjid Tebboune prestó a Giorgia Meloni sobre el Sahara ponen al descubierto una crisis de legitimidad diplomática argelina

26 July 2025 - 21:19

La visita relámpago del presidente argelino Abdelmadjid Tebboune a Italia estuvo marcada por una declaración falaz que provocó asombro, si no irritación, en los círculos diplomáticos transalpinos. Junto a Giorgia Meloni, el Sr. Tebboune afirmó que ambos habían reafirmado su apoyo al “pueblo saharaui y a su derecho a la autodeterminación”. Sin embargo, insiste el medio de comunicación Marruecos en Irlanda, “la señora Meloni nunca ha dicho tales comentarios y ni siquiera se ha abordado la cuestión del Sahara”.

Momentos antes, la Sra. Meloni había declarado que las discusiones se habían centrado en “Libia, el Sahel y Oriente Medio”. No se había hecho ninguna alusión a la disputa territorial sobre el Sáhara Occidental. Como informa la misma fuente, “frente a las cámaras, Tebboune utilizó un ‘nosotros’ colectivo para hacer creer una posición común que no existía”.

Una retractación silenciosa, un malestar persistente
La reacción no se hizo esperar. La Agencia de Prensa Argelina (APS), que inicialmente había publicado un informe apresurado anunciando una convergencia de puntos de vista entre Argel y Roma, retiró discretamente su despacho antes de publicar una versión expurada. Pero el error estaba hecho. “En este punto, la credibilidad de Argelia ya había sufrido un revés”, subraya Marruecos en Irlanda.

No es un caso aislado. En junio de 2025, Argel había afirmado que Ruanda apoyaba su posición sobre el Sahara, tras una visita del presidente Paul Kagame. Kigali se apresuró a negar, especificando que no se había hecho ninguna declaración en este sentido. “Los medios de comunicación estatales argelinos ignoraron la negación y continuaron como si la mentira simplemente se extinguiera”, escribió entonces la misma fuente.

Una versión italiana conforme al derecho internacional
Esta vez, fue más difícil torcer los hechos. El comunicado conjunto publicado por las autoridades italianas no mencionaba al «pueblo saharaui» ni al «derecho a la autodeterminación». Se contentó con una formulación neutral, de acuerdo con el lenguaje diplomático vigente: un llamamiento a una «solución mutuamente aceptable» en el marco de las Naciones Unidas, una fórmula que se adapta a la propuesta de autonomía presentada por Marruecos, ahora apoyada por una parte creciente de la comunidad internacional, incluidos los Estados Unidos, Alemania, España y varios países africanos.

¿Por qué inventar una posición italiana desde cero? Dos explicaciones vuelven a los observadores. La primera: una maniobra de desinformación destinada a hacer creer a la opinión pública que Argel no está aislada en este caso. La segunda, más preocupante: una pérdida de contacto con las realidades diplomáticas, alimentada por el desmoronamiento del apoyo internacional a la tesis separatista que Argelia ha apoyado durante décadas.

Una diplomacia de falsificación
La ambigüedad del papel que desempeña Argel en este caso ya no necesita ser demostrada. A veces «vecino afectado», a veces parte interesada de pleno derecho, Argelia adapta su posición a voluntad de las tribunas. En la ONU, su representante declaró una vez: “Llámanos como quieras; lo importante es que tenemos intereses”. Un cinismo asumido que, mezclado con falsedades públicas, socava un poco más la escasa credibilidad de su diplomacia.

A fuerza de fingir un apoyo que no existe, Argel solo subraya su aislamiento, señala la misma fuente. Ante el auge de la propuesta marroquí, Argelia no ofrece ningún proyecto creíble a cambio. Se hunde en el simulacro donde la diplomacia exige claridad, constancia y responsabilidad.

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