El Defensor del Pueblo del Reino afirmó, en un comunicado emitido el 8 de agosto, que su compromiso con los marroquíes establecidos en el extranjero proviene «de la atención constante que Su Majestad el Rey Mohammed VI presta a los miembros de la comunidad marroquí que residen fuera del país, y de la conciencia de las dificultades que pueden encontrar y que pueden privarlos del disfrute efectivo de sus derechos, ya sea durante su estancia en los países de emigración o con motivo de su visita a Marruecos».
La institución precisó que ha «tenido un interés creciente en los asuntos de los marroquíes del mundo, con el objetivo de acompañar sus solicitudes, facilitar sus aspiraciones y consolidar los puentes de comunicación con ellos, para garantizar la protección institucional que merecen». Este enfoque es “función constitucional de las funciones confiadas al Defensor del Pueblo del Reino, como instancia de protección de los derechos y mecanismo de mediación institucional basado en la anticipación, la escucha y la interacción, y parte integrante del sistema de buena gobernanza y promoción de los principios de equidad”.
Añadió que “en consonancia con este papel, participa en estrategias operativas destinadas a apoyar a los marroquíes del mundo, a través de acciones de comunicación y gestión, y propuestas destinadas a garantizar la protección efectiva de sus derechos”.
En cuanto al primer eje, dedicado a la comunicación, el Defensor del Pueblo recordó que «desemperta un papel esencial en el apoyo a los puentes de comunicación institucional con los miembros de la diáspora y en el conocimiento de sus expectativas frente a los obstáculos administrativos o legales que encuentran».
En este sentido, la institución indicó que pone a su disposición “canales digitales de comunicación a distancia, a través del portal electrónico de la institución, el servicio de correo electrónico y la plataforma e-wassit, que permite a los usuarios presentar sus quejas y seguir su resultado”. También estableció “una línea directa del Defensor del Pueblo, como medio de comunicación eficaz y flexible, que permite una interacción inmediata con los asuntos de los marroquíes del mundo, para orientarlos hacia los procedimientos legales o administrativos requeridos y para registrar sus expectativas”.
La institución subrayó que “clasifica las quejas de los marroquíes del mundo en la primera categoría social del sistema de tratamiento, lo que permite acelerar su examen y encontrar soluciones adecuadas, superando las limitaciones relacionadas con la lejanía geográfica o los plazos administrativos”.
Añadió que había “estado equipos de guardia estacional para el estudio y la tramitación de las quejas durante el período de vacaciones de verano, con el fin de garantizar la continuidad de la acogida y la interacción con los expedientes urgentes”. Además, “se han reservado espacios específicos para recibirlos y escucharlos, en la sede central de la institución, así como en todas las delegaciones regionales y puntos de contacto que dependen de ella”.
Además, el Defensor del Pueblo «envió una solicitud a las administraciones e instituciones públicas para designar un interlocutor encargado de seguir las quejas de los marroquíes del mundo durante su estancia en Marruecos durante el verano y de acelerar la tramitación de sus asuntos».
Con el fin de adaptar su oferta institucional a la realidad migratoria y a la diversidad de necesidades, la institución también ha optado por «facilitar el acceso lingüístico, adoptando servicios de acogida y acompañamiento en las lenguas extranjeras más utilizadas entre los miembros de la comunidad (francés, inglés, español), lo que alivia los obstáculos relacionados con la comunicación».
Ha establecido “relaciones de coordinación con las representaciones diplomáticas y consulares, con el fin de seguir las quejas de los usuarios residentes en el extranjero, ponerse en contacto directo con ellos y garantizar la transmisión de los documentos y datos relacionados”.
Por último, la institución insistió en «la apertura a las instituciones del país de residencia, a través de la firma de acuerdos de cooperación con mediadores que persiguen objetivos similares, permitiendo a los marroquíes del mundo presentar sus quejas contra la administración del Estado parte en el acuerdo».
Estos esfuerzos se complementan con «la activación de los canales de comunicación indirecta, a través de la asociación temática entre la institución y el Ministerio de Asuntos Exteriores, la cooperación africana y los marroquíes residentes en el extranjero, así como con el Consejo Superior de la comunidad marroquí en el extranjero, lo que permite el intercambio de información y el seguimiento de los asuntos de la diáspora en una visión integrada y plural».
En cuanto a la tramitación de las quejas y expectativas, el Defensor del Pueblo afirmó que su función «no se limita a la recepción de las quejas, sino que se extiende al análisis de su contenido, la interacción con las partes interesadas y el desarrollo de soluciones realistas que preserven los derechos y garanticen la debida consideración».
Explicó que la institución «trata las quejas de los marroquíes del mundo según un procedimiento especial que tiene en cuenta el principio de acelerar el examen de los expedientes procedentes del extranjero, en particular durante los períodos de intenso retorno estacional, o cuando se trata de asuntos administrativos urgentes».
Da “prioridad a las intervenciones en casos de urgencia o de derechos fundamentales, como el acceso a los servicios sanitarios, las dificultades de cruce, las complicaciones relacionadas con el estado civil o los derechos inmobiliarios”.
El Defensor del Pueblo indicó que adopta “un enfoque participativo con los sectores gubernamentales, las autoridades locales y las instituciones públicas, para resolver los problemas planteados, mediante la orientación, la coordinación o la concesión de asistencia directa”.
Los asuntos de naturaleza estructural o recurrente se «integran en el informe anual presentado al rey Mohammed VI, como indicadores de disfunciones complejas que requieren una intervención legislativa o gubernamental».
Según la institución, este enfoque ha «producido resultados tangibles, traducidos en una mejora progresiva de los indicadores de capacidad de respuesta de las administraciones a las quejas de los marroquíes del mundo» y ha «contribuido a mitigar el sentimiento de distanciamiento o marginación expresado por algunos usuarios, en particular ante la complejidad de los procedimientos y la disparidad de las prácticas administrativas».
Por último, en el marco de su misión de fuerza de propuesta, el Defensor del Pueblo declaró que «va más allá del marco de la respuesta inmediata a las quejas de los marroquíes del mundo, adoptando un enfoque estratégico que hace de estas quejas un punto de partida para diagnosticar las disfunciones y formular propuestas concretas para las autoridades competentes».
La institución precisó que “ha desarrollado efectivamente un conjunto de recomendaciones que tienen en cuenta las especificidades de los marroquíes del mundo, a partir de las quejas recurrentes recibidas”. Estas recomendaciones incluyen “la simplificación de los procedimientos administrativos relacionados con los servicios consulares o electrónicos, mediante la digitalización, el aligeramiento de los documentos requeridos y la adopción de poderes legales flexibles”.
También incluyen «el llamamiento a aceptar certificados médicos extranjeros en casos de emergencia, con el fin de facilitar las intervenciones o autorizaciones en el territorio nacional», «la propuesta de soluciones flexibles en materia de estatus personal, en particular mediante la aceleración de la cooperación judicial con los Estados y la prestación de asistencia jurídica a las mujeres», así como «la alerta sobre las complicaciones relacionadas con la propiedad y la herencia, y el llamamiento al desarrollo de procedimientos preventivos y la mejora del acceso seguro a los derechos inmobiliarios».
El Defensor del Pueblo concluyó reafirmando “su compromiso de hacer de las cuestiones de la diáspora un eje central de su mediación, con el fin de reflejar la protección institucional, anclar la confianza en la administración y garantizar una ciudadanía activa que las fronteras no pueden obstaculizar”.