Después de décadas de estancamiento, la agenda internacional se prepara para un giro histórico en la cuestión del Sáhara. Se espera que este viernes el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York vote un proyecto de resolución considerado el más decisivo en la trayectoria de este dossier.
El borrador, impulsado por Estados Unidos, representa un cambio fundamental en el discurso oficial internacional. Por primera vez, un documento de la ONU adopta la posición marroquí mantenida desde 2007, cuya esencia radica en que «la autonomía real bajo la soberanía marroquí es la única solución realista, práctica y viable». Esta frase, que los analistas ven como una luz verde internacional, cierra una página de prolongada ambigüedad y otorga un impulso sin precedentes a la iniciativa marroquí.
El papel de la esperada resolución no se limita a simplemente apoyar la propuesta marroquí, sino que va más allá al afirmar que esta constituye la solución más viable. Insta a todas las partes concernidas, especialmente a Argelia y el Frente Polisario, a involucrarse en un proceso de negociación serio y sin condiciones previas. Además, establece la iniciativa marroquí como el único y aceptado marco de referencia para estas negociaciones, en un movimiento que debilita la narrativa independentista tradicional.
En un gesto significativo, el Consejo decide extender el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) por un año completo. Esta decisión se interpreta como una expresión de confianza de la comunidad internacional en la estabilidad de las provincias del sur de Marruecos, y un reconocimiento implícito de la realidad sobre el terreno, que favorece a Rabat en todos los niveles: seguridad, desarrollo y política.
El texto sometido a votación refleja un creciente impulso internacional detrás de la visión estratégica del Rey Mohamed VI, valorando al mismo tiempo los esfuerzos de la diplomacia marroquí, que ha logrado reformular el enfoque internacional de la cuestión, transformándola de un dossier de conflicto a un asunto de soberanía e integridad territorial no negociables.
Entre los puntos destacados de la resolución, se encuentran el elogio a los países que apoyan la propuesta marroquí y la acogida favorable a la iniciativa estadounidense de albergar las próximas rondas de diálogo, lo que refleja un amplio alineamiento internacional detrás de la posición marroquí. Por el contrario, el régimen argelino se encuentra en una posición difícil, en medio de cuestionamientos sobre la utilidad de gastar enormes sumas en un proyecto independentista que pierde brillo tanto sobre el terreno como en los foros internacionales.
Los observadores coinciden en que el resultado esperado de la votación marcará un gran punto de inflexión en la trayectoria del conflicto, consagrando la lógica del realismo y la racionalidad, y descartando de manera casi definitiva la narrativa de la «autodeterminación», que había sido utilizada fuera de su marco histórico y legal. Así, Marruecos llega a la sesión del Consejo de Seguridad en una posición de fuerza, respaldado por la legitimidad de sus decisiones y su vasto proyecto de desarrollo, que está transformando sus provincias del sur en un polo de estabilidad y prosperidad.