Por : Abdelkader Magnass
Después del gran apagón eléctrico en España, que dejó a casi todo el territorio sin luz durante
varias horas, provocando un caos total y la paralización de casi todas las actividades económicas y
sociales -además de interrumpir las conexiones telefónicas y las comunicaciones-, surge una
pregunta inevitable: ¿qué pasó exactamente y quién es el culpable de este gran acontecimiento
catastrófico?
A día de hoy, ni la opinión pública, ni los expertos, ni los dirigentes políticos, ni las seis empresas
gestoras de la electricidad -lideradas por Red Eléctrica de España, el ente público encargado de
administrar el buen funcionamiento de este suministro básico para nuestras vidas cotidianas- tienen
una respuesta clara.
La opinión pública exige explicaciones transparentes, mientras aumentan las especulaciones y los
rumores. Algunas voces apuntaron desde el principio a un posible ciberataque: en un primer
momento se habló de Rusia, y otros llegaron a señalar a potencias como Israel o Estados Unidos.
Por ello, desde el inicio de la crisis, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, negó rotundamente
esas acusaciones y pidió evitar la difusión de bulos.
Los expertos y las empresas del sector energético siguen sin respuestas ante un hecho
excepcional y sin precedentes: en tan solo cinco segundos se apagó todo el sistema eléctrico
nacional, y para poder restablecerlo, se necesitó la ayuda de dos países vecinos: Francia y
Marruecos.
Como suele ocurrir, las formaciones políticas españolas han reaccionado siguiendo sus discursos
habituales. El Gobierno ha elogiado su gestión -como hizo durante la pandemia de COVID-19-
mientras que la oposición ha intensificado sus críticas y ha desprestigiado cualquier iniciativagubernamental. Y aquí surge una cuestión de fondo: ¿por qué no se busca un consenso político
global ante un fenómeno tan grave, que ha tenido un enorme impacto en la población y en la
economía, con unas pérdidas estimadas en más de 460 millones de euros?
Por ahora, solo queda una pregunta pendiente:
¿Qué ocurrió exactamente el lunes 28 de abril?
Sin una respuesta clara, la ciudadanía espera las conclusiones de las investigaciones judiciales
abiertas por la Audiencia Nacional, las indagaciones del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) y los
informes de los medios de comunicación, que siguen recopilando información.
Desde la oscuridad, el impacto, la confusión y el asombro vividos en aquel lunes negro, el país
entero desea que en los próximos días lleguen aclaraciones, verdades y certezas, sin intereses políticos