las calles Españolas se llenan de personas cada 1 de Mayo reclamando sus derechos laborales y condiciones dignas en manifestaciones en todo el territorio recoradando las luchas históricas desde el nacimiento de las revoluciones de la clase trabajadora hasta el día de hoy y esas reivindicaciones siguen vivas en un contexto globalizado pero con un panorama diferente y la aparición de nuevos trabajadores que han venido de otros continentes y otras necesidades.
Hoy es un gran oportunidad para visibilizar aquellos colectivos que desde las sombras sostienen sectores enteros de la economía Española, entre ellos la comunidad Marroquí afincada desde hace muchos años superando los 800.000 según los consensos oficiales dejando de lado a los sin papeles a la espera de su regularización a pesar de su aprobación parlamentaria en el congreso en una petición social.
Ese colectivo ocupa la mayor comunidad extranjera es España ocupando sectores tan importantes como la agricultura,la ganadería,la construcción,la hostelería,la limpieza y otros servicios contribuyendo de forma activa en las contribuciones de la seguridad social,la economía y el bienestar del país y a menudo violamos sus derechos esenciales como trabajadores incluso como personas en un estado democrático donde hay partidos políticos y personajes destacados apoyados en gran medida con medios de comunicación divulgando bulos y pisoteando esos derechos básicos.
Para la comunidad Marroquí,el día internacional de los trabajadores no es una fecha simbólica sino un día de reivindicación justa para conseguir contratos dignos,seguridad laboral ,acceso a la sanidad,respecto y reconocimiento contra los ataques continuos de la extrema derecha y otros.
Aunque la mayoría no participan directamente en las manifestaciones por miedo,desconocimiento y por falta de orientales y por ese motivo los grandes sindicatos deben trabajar más en esos colectivos segmentados contando con la ayuda de su gente preparada sin interés de aprovechamiento.
1 de mayo es también una ocasión para recordar que las personas migrantes no son solo mano de obra. Son familias, estudiantes, emprendedores, artistas, y forman parte del tejido social y cultural de España. Desde asociaciones culturales hasta iniciativas de ayuda mutua, la comunidad marroquí aporta riqueza cultural, diversidad y solidaridad, aunque a menudo invisibilizada por los grandes medios.
El reto ahora es construir un movimiento obrero y social verdaderamente inclusivo, donde las personas migrantes, como la comunidad marroquí, puedan alzar su voz sin miedo, participar en la toma de decisiones y ocupar el lugar que les corresponde en la defensa de los derechos laborales y sociales.
Ese día más que nunca, es necesario recordar que la dignidad laboral no entiende de nacionalidades, y que la justicia social se construye sumando todas las manos.