En un notable cambio político, el partido uMkhonto weSizwe (MK), fundado por los expresidentes Nelson Mandela y Jacob Zuma, ha apoyado públicamente la Marroquinidad del Sahara. Esta posición crea una fractura en el panorama político sudafricano, aislando aún más el ANC del presidente Cyril Ramaphosa en esta delicada cuestión diplomática.
– Una posición histórica argumentada:
En un documento oficial, el MK, que se ha convertido en la tercera fuerza política del país con 58 escaños en el Parlamento, afirma sin ambigüedad: «El Sáhara Occidental era una parte integral de Marruecos mucho antes de la colonización española a finales del siglo XIX». El partido subraya que “la recuperación de este territorio por Marruecos en 1975 forma parte del marco legítimo de la restauración de su integridad territorial”.
Esta declaración contrasta radicalmente con la posición tradicional de Sudáfrica, tradicionalmente alineada con las tesis argelinas.
El MK justifica su enfoque destacando “el contexto histórico y jurídico indiscutible” que fundamenta, según él, las reivindicaciones Marroquíes.
– El plan de autonomía: una solución africana
El partido de Zuma apoya especialmente la propuesta Marroquí de Autonomía, viendo en ella “un camino equilibrado que combina la gobernanza local para los saharauis y el mantenimiento de la Soberanía Marroquí”.
El documento presenta esta iniciativa como “conforme a los principios de autodeterminación al tiempo que garantiza la estabilidad regional”.
“Nuestra posición se inscribe en una visión panafricana destinada a unificar el continente en lugar de dividirlo”, dice el texto, criticando implícitamente el enfoque de la ANC considerado “desconectado de las realidades geopolíticas actuales”.
– Zuma, un pionero del acercamiento Marruecos-Sudáfrica:
Esta posición se hace eco de los esfuerzos diplomáticos emprendidos por Jacob Zuma durante su mandato presidencial. El líder del MK se había reunido en particular con Su Majestad el rRey Mohammed VI al margen de la cumbre UA-UE de 2017 en Abiyán, una iniciativa que había provocado revuelo en el ANC.
“Marruecos es una nación africana con la que debemos mantener relaciones”, defendió entonces Zuma, recordando que fue Pretoria quien inició la ruptura diplomática en 2004 reconociendo a la “RASD”.
– Un panorama político sudafricano en recomposición:
Esta declaración del MK se produce en un contexto de creciente fragmentación política en Sudáfrica:
El ANC (159 escaños) se encuentra aislado en este tema
La Alianza Democrática (87 escaños), que representa a la minoría blanca, mantiene una posición cautelosa
El país se enfrenta al mismo tiempo a las aspiraciones independentistas en la región de Ciudad del Cabo, apoyadas por Donald Trump
Esta posición de un importante partido de la oposición sudafricana podría marcar un punto de inflexión en la percepción continental del tema del Sahara. Refleja una notable evolución en las cancillerías africanas, cada vez más numerosas que consideran el plan de Autonomía Marroquí como una solución realista y pragmática.
Esta realineación se produce a medida que Marruecos refuerza su compromiso con el África subsahariana, en particular a través de importantes inversiones económicas y asociaciones estratégicas, un enfoque que contrasta con el apoyo principalmente político de Argelia a la Polisario.