La Real Fuerza Aérea de Marruecos está a punto de dar un salto cualitativo en el proceso de modernización de su arsenal, después de que un informe del portal especializado Africa Military revelara que Rabat está cerca de firmar un contrato para adquirir 32 cazas estadounidenses F-35 Lightning II, lo que la convertirá en el primer país árabe y africano en operar este avión furtivo de quinta generación.
Según la misma fuente, el valor de la operación podría alcanzar los 17.000 millones de dólares distribuidos en un período de 45 años, incluyendo suministro, mantenimiento y apoyo técnico, en una medida que reforzaría la posición de Marruecos entre las fuerzas aéreas líderes a nivel mundial.
El informe relaciona este avance con la posible vuelta del expresidente estadounidense Donald Trump a la Casa Blanca, recordando que negociaciones anteriores sobre este acuerdo se habían estancado durante su primer mandato, aunque ahora parecen reactivarse.
Tecnología avanzada
El F-35 representa la cúspide de la industria militar estadounidense, al combinar capacidades de sigilo con la versatilidad de ejecutar misiones de superioridad aérea, ataques terrestres y reconocimiento. El caza está disponible en tres variantes adaptadas a diferentes necesidades operativas y cuenta con el radar avanzado AN/APG-81, que proporciona una conciencia situacional excepcional y gran precisión en la identificación de objetivos.
Modernización acumulada
El interés marroquí en el F-35 se enmarca dentro de una estrategia de modernización de sus fuerzas armadas. En 2020, Rabat ya había cerrado un contrato para adquirir 24 cazas F-16 Viper Block 72, además de actualizar su flota existente de 23 F-16 al estándar F-16V. La modernización incluyó sistemas de radar, guerra electrónica y capacidades reforzadas de inteligencia y vigilancia, mediante la adaptación de dos aviones Gulfstream G550 con sistemas israelíes y el lanzamiento de nuevos satélites de observación.
Preocupación argelina y equilibrios regionales
Por su parte, Argelia sigue con gran preocupación estos avances, en un momento en el que se prepara para incorporar cazas rusos Su-57, convirtiéndose en su primer cliente de exportación, además de reforzar su flota con aviones Su-35. Este escenario refleja una carrera armamentista creciente en el norte de África, con Marruecos estrechando lazos con Estados Unidos e Israel, mientras Argelia mantiene su histórica alianza con Rusia.
Impacto en el Mediterráneo
El alcance de estas novedades no se limita al Magreb. En España, la posibilidad de que Marruecos incorpore el F-35 ha reabierto el debate sobre el equilibrio de fuerzas en el Mediterráneo. Al mismo tiempo, Egipto explora opciones chinas, como los cazas J-10C y J-31 furtivos, con el fin de reducir su dependencia tradicional de Washington.
Según analistas, la entrada del F-35 en el arsenal marroquí podría constituir un punto de inflexión estratégico en la región, capaz de redibujar alianzas, aumentar la fragilidad del equilibrio de seguridad en el Mediterráneo y desencadenar una nueva carrera armamentista.