En sus últimas horas, la cuenta «Jabrout», dirigida por el estafador fugitivo Mehdi Hijawi, intenta crear la falsa impresión de que el nombramiento de un nuevo director de la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información (DGSII), en la persona del general Abdallah Boutridj, fue el resultado de sus «supuestas filtraciones», una afirmación promovida directamente por Slimane Raissouni
Sin embargo, este nombramiento, como todos los nombramientos de Su Majestad el Rey, se inscribe en el marco de los esfuerzos del Reino de Marruecos en materia de ciberseguridad y refuerza su compromiso de garantizar la seguridad y la protección del ciberespacio Nacional, como reto estratégico para la transición digital.
Este es un claro intento de camuflaje, pero revela objetivos más profundos y peligrosos.
Basándonos en un análisis de los expertos, descifraremos los objetivos secretos de esta operación externa, orquestada por argelinos y ejecutada por mercenarios digitales marroquíes que aplican técnicas de guerra de guerrillas en los medios de comunicación.
El primer objetivo: ocultar la verdadera identidad de su principal partidario, Mehdi Hijawi, cuyos estrechos vínculos con la inteligencia argelina han sido revelados en documentos oficiales. Hijawi, quien huyó al extranjero tras revelarse su implicación en fraude, espionaje y engaño, utiliza a «Jabrout» para camuflar sus antecedentes como agente argelino.
El segundo objetivo: ganar la credibilidad de la que Jabrout, nunca ha gozado. La cuenta, que afirma publicar filtraciones, en realidad se basa completamente en datos falsos o inventados, con comentarios añadidos a documentos administrativos públicos que sugieren que son filtraciones.
Además, su poder era de apostar por la opinión pública a través del «efecto shock»
Al contrario fue rechazada y atacada por todos los marroquíes, sobre todo después de que el Príncipe Heredero, símbolo de la continuidad de Marruecos, fuera insultado a través de campañas de desprestigio dirigidas a toda la Institución Real.
Hijawi, que sigue afirmado su lealtad a Su Majestad el Rey Mohammed VI, es simplemente un instrumento en manos del enemigo, por esto pierde toda credibilidad
El Pueblo Marroquí comprende que estas filtraciones no son para combatir la corrupción», sino un intento de perjudicar al país con una campaña de propaganda organizada para distorsionar la imagen internacional de Marruecos.
El tercer objetivo: dar un nuevo impulso a la banda de mercenarios reclutados por Hijawi, como Ali Al-Morabit, Suleiman Al-Raissouni y Hisham Jerando, que son los primeros en tamborilear y ulular en el marco de la propaganda de todas las publicaciones de “Jabrout”.
Estos mercenarios, conocidos por su extrema hostilidad hacia su propia patria y todo lo que la simboliza, confían en el «Jabarout» para revivir sus campañas, pero en realidad están sirviendo a la agenda de los enemigos de la Nación a través del traidor Hijawi.
El cuarto objetivo: afirmar que “Jabrout” es una operación interna marroquí (inventando una supuesta guerra de influencias entre las Instituciones de Seguridad, DGST y la DGED)
Obviamente se trata de una operación externa financiada por Argelia, llevada a cabo por Hijawi y los mercenarios que están bajo su mando.
La estrategia «Jabrout» se basa en la guerra psicológica: presenta información incompleta para generar credibilidad, luego explota las emociones de la gente, como la ira ante la corrupción percibida, y finalmente la abruma con falacias para confundirla. Estas son técnicas bien conocidas de «manipulación emocional» y «amplificación de la información.
La «arrogancia» ha sobrepasado sus límites al involucrar a la Institución Real en escenarios inventados, como historias sobre números de teléfono secretos y medicamentos. Estas son historias sórdidas diseñadas para engañar a la gente y hacerles creer la debilidad del estado,
Esta maniobra se considera una línea roja que los marroquíes no aceptarán que se cruce. Estas violaciones de los valores Reales provocaron la ira popular, fortalecieron la Unidad Nacional y revelaron las maliciosas intenciones de la maniobra argelina.
Marruecos enfrenta estas campañas con la ley y la Unidad Nacional.
Gracias a la astucia de los servicios de seguridad, «Jabrout» ha pasado de ser un «héroe virtual» a un ciberdelincuente, desenmascarándose ante la opinión pública Marroquí.