El conflicto del Sáhara entre el espejismo del referéndum y el horizonte de la autonomía

07 September 2025 - 15:25

 Por: Dr. Mustapha Antara

Las transformaciones internacionales aceleradas avanzan hacia la consolidación de la iniciativa de autonomía como la única opción para resolver el conflicto del Sáhara marroquí, cerrando así con la opción del referéndum, a la que Argelia sigue aferrándose y que el Frente Polisario defiende desde hace décadas. Después de casi medio siglo desde el inicio de este conflicto, el expediente se acerca a un nuevo punto de inflexión que podría cerrar la etapa de estancamiento y abrir una perspectiva diferente, en la que la legitimidad internacional se acerca más a la propuesta marroquí.

La ecuación hoy es clara: Marruecos cuenta con el apoyo de Estados Unidos y Francia, frente a un Frente Polisario respaldado por Argelia y Sudáfrica.

Lo que distingue la etapa actual es la convergencia franco-estadounidense en la lectura de la solución. Si bien Washington se inclina hacia un pragmatismo directo, que se reflejó especialmente en el reconocimiento de la administración Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, París busca traducir esta orientación dentro de un enfoque negociador más flexible, impulsando una modificación sustancial en el mandato de Naciones Unidas.

En este contexto, Francia intenta desempeñar un papel central en la arquitectura de una solución política al problema, como lo ha expresado en varias ocasiones el presidente Emmanuel Macron.

Por otro lado, el panorama francés ha experimentado un cambio notable tras la revisión de la postura tradicional del partido Francia Insumisa (LFI), liderado por Jean-Luc Mélenchon, que históricamente apoyaba a Argelia y al Polisario. El partido se dirige ahora hacia un discurso más pragmático, elogiando los logros de Marruecos. Este paso refleja una toma de conciencia creciente dentro de las élites europeas sobre la viabilidad de la propuesta marroquí. Las airadas reacciones argelinas ante este cambio reflejan una creciente preocupación por la pérdida de una carta de presión que durante mucho tiempo se utilizó dentro de Europa.

A nivel de Naciones Unidas, se vislumbra en el horizonte una transformación histórica, tal como informó el diario francés Le Figaro. Las potencias buscan sustituir a la misión de la MINURSO, que desde 1991 ha fracasado en organizar el referéndum, por una nueva misión denominada “MINSASO”. La tarea de esta última no será supervisar un proceso referendario imposible, sino acompañar el proyecto de autonomía bajo la soberanía marroquí.

Para Rabat, esta transformación no representa un simple ajuste técnico, sino una gran victoria diplomática, ya que significaría el reconocimiento por primera vez de la autonomía como único horizonte político, con la posible eliminación del Sáhara de la lista de territorios no autónomos.

Mientras tanto, Argelia y el Polisario siguen aferrados a la opción del referéndum como la “única solución legítima” y exigen ampliar las competencias de la misión de la ONU para incluir la supervisión de los derechos humanos. Sin embargo, esta postura parece cada vez más aislada, especialmente con el retroceso de algunas voces europeas en su apoyo incondicional a Argelia.

La cita de octubre próximo en el Consejo de Seguridad será una etapa crucial. Si solo se prorroga el mandato de la MINURSO, la parálisis continuará y el conflicto seguirá en punto muerto. Pero si se aprueba la “MINSASO”, será un momento histórico en el que la autonomía pasará de ser una mera propuesta marroquí a la única solución internacionalmente reconocida. En ese caso, la comunidad internacional abandonará por primera vez el lenguaje del referéndum en favor del reconocimiento de la autonomía como única solución, en una transformación radical que redefinirá la legitimidad de Naciones Unidas y trasladará el conflicto de la lógica de la “descolonización” a la lógica de la “solución política realista”.

Marruecos se encuentra hoy en la antesala de un momento decisivo. Su éxito en la batalla de octubre consolidará su soberanía sobre el Sáhara en los foros internacionales, reforzará su posición como actor regional influyente y abrirá una nueva perspectiva para una solución política largamente esperada. Aquí se refleja el valor de la diplomacia serena y de largo alcance adoptada por Su Majestad el Rey Mohammed VI, que ha demostrado que la paciencia estratégica y el realismo político son capaces de transformar los desafíos en victorias históricas.

Esperemos, pues, la crucial cita de octubre, como señaló el diario Le Figaro, para traducir esta transformación histórica y cerrar la página del espejismo del referéndum en favor de la autonomía como única opción, realista, aceptable y apoyada por la comunidad internacional.

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