Thomas Reilly, exembajador del Reino Unido en Marruecos, afirmó que el discurso pronunciado por Su Majestad el Rey Mohammed VI, ayer viernes, con motivo de la apertura de la primera sesión del quinto año legislativo de la undécima legislatura, trazó objetivos estratégicos claros que sitúan la justicia social y territorial en el centro de las prioridades.
El señor Reilly declaró a la Agencia Marroquí de Prensa (MAP) que “el discurso fue fuerte en su contenido, ya que colocó la justicia social y territorial, en todo el territorio marroquí, a la cabeza de las prioridades”, subrayando que Su Majestad el Rey afirmó que se trata de una elección estratégica del Estado y no de un simple eslogan.
El diplomático británico añadió que “el discurso real definió un objetivo estratégico claro que consiste en mejorar las condiciones de todas las regiones, provincias, aldeas y poblaciones, sin dejar a ningún grupo al margen, haciendo un llamado a acelerar el ritmo de las reformas en el país, especialmente en la creación de oportunidades de empleo para los jóvenes”. Recalcó además que Su Majestad el Rey subrayó que la riqueza y la fuerza de un país se miden por los esfuerzos que realiza y la atención que presta a los ámbitos de la educación y la salud.
El señor Reilly señaló que el discurso real también transmitió el mensaje de que esta visión estratégica “no es, ni puede ser, una elección entre invertir en grandes proyectos de infraestructura o invertir en las necesidades sociales de la población”.
Añadió: “Para Su Majestad el Rey, no existe contradicción alguna entre los avances logrados en ambos niveles, y cualquier intento de insinuar que invertir en uno necesariamente se hace a expensas del otro refleja una falta de comprensión de los objetivos e intenciones estratégicas del Marruecos moderno”. Subrayó también que Su Majestad el Rey aclaró que la inversión en las zonas urbanas no debe hacerse a costa del bienestar de las zonas rurales.
Asimismo, el diplomático británico destacó que el discurso real también se centró en la necesidad de acelerar el proceso de transformación en curso en el Reino, afirmando que Su Majestad el Rey mostró el camino hacia un renacimiento nacional, el fortalecimiento de la confianza y la consolidación del orgullo por los logros alcanzados por Marruecos bajo su liderazgo.