Argelia utiliza la migración irregular y el Frente Polisario como instrumentos de presión geopolítica sobre España y Marruecos

03 September 2025 - 14:16

Según una tribuna española publicada por Tribuna Digital7 que analiza la situación reciente, Argelia recurriría a la migración irregular «como un arma silenciosa destinada a sancionar al gobierno español por su apoyo a la propuesta Marroquí de Autonomía en el Sáhara y a afirmar su poder en el Mediterráneo occidental».
Esta misma fuente indica que “España ha experimentado, en los últimos meses, un aumento alarmante de las llegadas de migrantes irregulares procedentes de Argelia, a través de embarcaciones improvisadas sobrecargadas, barcos rápidos y redes criminales perfectamente organizadas”.
El texto explica que “el objetivo real de Argelia no reside ni en consideraciones humanitarias ni en proyectos de cooperación, sino en la creciente molestia provocada por el mayor reconocimiento Diplomático de la solución Marroquí de Autonomía, ya apoyada por más de cuarenta países, incluidas varias potencias de primer orden”.

Se recuerda que “España, en 2022, apoyó oficialmente este camino, lo que, para Argelia, constituyó una bofetada política y provocó la entrada de las relaciones con Madrid en una frialdad calculada”. En este contexto, “la oleada de migrantes hacia España es similar al uso de una palanca coercitiva, destinada a recordar a Pedro Sánchez que Argelia puede desestabilizar cuando quiera, y a advertir a Europa que, sin Argelia, la cuenca mediterránea podría volverse aún más ingobernable”.

La tribuna también denuncia “la respuesta de baja intensidad de España, que se limita a gestos y silencios, esperando que la dificultad se disipe por sí sola, mientras que las cifras demuestran lo contrario”. Afirma que “la frontera sur de España no se defiende con comunicados, sino con una firme voluntad política y acuerdos precisos que imponen deberes a quienes la violan”.

Según el mismo texto, “el Sáhara Occidental nunca perteneció a Argelia, que no tenía ni título ni derecho histórico; después de 1975, Marruecos reclamó su soberanía sobre la base de sus vínculos históricos”. Argelia, en cambio, “percibió en esta disputa un instrumento valioso: alimentó al Frente Polisario, lo acogió en Tindouf y lo transformó en un arma indirecta contra Marruecos”. El Frente Polisario “es solo un instrumento que depende del oxígeno económico, diplomático y militar proporcionado por Argelia”.

La tribuna también explica que “Argelia lo ve como una forma de debilitar a su gran rival, de soñar con un acceso al Atlántico a través de un Estado saharaui bajo influencia y de mantener viva una retórica de “antiimperialismo” destinada a presentarse como la protectora de los oprimidos, manteniendo a los refugiados saharauis de Tindouf en una opresión duradera”.

Por último, se observa que “la ONU no reconoce la supuesta “República Árabe Saharaui Democrática” y que un número creciente de países se adhiere al plan Marroquí de Autonomía como única vía viable”.
En las provincias del sur de Marruecos, “no hay guerra ni represión sistemática, contrariamente a las afirmaciones de la propaganda argelina: se observa la vida, el empleo, la integración y el desarrollo”. Mientras tanto, “en los campos de Tindouf, miles de saharauis viven en condiciones miserables, utilizados como moneda de cambio por Argelia y el Frente Polisario, rehenes de un conflicto artificial mantenido para proyectar poder en la región”.

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